Este serà el día...
Se miraba al espejo y veía que su cuerpo cambiaba, no era para menos, 40 años es una edad
como para que el cuerpo comience a tomar una nueva forma- se decìa Isabel- pero esta
forma de cacahuate no me gusta mucho que digamos.
Y con esta reflexiòn comenzò a correr todas las tardes,pero como su trabajo le impedìa correr por las tardes, cambio su rutina a las mañanas..
Cual fue su sorpresa que una de tantas mañanas ya iba para el parque cercano
cuando él se acerca y le pregunta que si va a hacer ejercicio, ella amable le responde que solo
da dos vueltas y luego se regresa a la casa. El se acerca y la acompaña, Isabel no sabe ni
que decir, siempre lo ha visto por ahì, arreglando su jardin, lavando su carro, y recuerda que
cuando niños vivían en la colonia vecina, pero no tiene nada mas que hablar con él...
Van caminando hacia la pista y acelera el paso, porque ni modo que le diga que le gusta mucho,
que tiene una piernas y una espalda muy atractivas, que le ha mirado mientras el lava su carro...
cuando està pensando esto Isabel sonrie y el pregunta ¿de que te ries?- no de nada- contesta ella-
el se queda callado y comienza a trotar.
Despues de las dos vueltas de rutina Isabel se despide de su acompañante, ella continua caminando rumbo a su casa y este detras de ella -esperame, yo tambièn me voy contigo-
Regresaron en silencio cada uno en sus pensamientos,...
Al dia siguiente Isabel se levanto mas temprano que de costumbre y saliò camino al parque, pero èl no estaba, dio sus dos vueltas de rigor, pero nunca llegò, serà mañana pensò.
Pasaron los dìas y él no ha vuelto a levantarse para correr, en cambio Isabel todos los dìa se levanta con la
esperanza de que este serà el día