Ana en la avenida de los Insurgentes
Hoy estuve paseando por las calles,
esas avenidas llenas de edificios con oficinas,
grandes centros comerciales, trafico, gente que va de aqui para alla,
los bancos, el alumbrado, personas que van dentro de sus pensamientos
.Pero a cierta hora en la tarde todo cambia, es la hora de la salida,
las parejas se encuentran en la glorieta, se besan apresurados tienen que aprovechar al maximo esos minutos de escape ya que despues llegaran a sus casas con su rutina, a escuchar una serie de quejas y carencias....que conocen de sobra...
Esos encuentros entre besos, abrazos, manoseos quiza se prolonguen un poco mas el fin de semana...
eso cuerpos encontrandose entre abrazos, sonrisas,
se antojaban esos besos presurosos...
Que vida tan distinta llevamos algunos,
no participamos de esas prácticas,
serà que no trabajo por ahì?
serà que no me desempeño en oficina?
por qué me he perdido de esos encuentros? por què no he experimentado ese sentir?
por qué castigarme de esa manera?, por qué no procurarme?
entonces me imaginè en un pequeño y viejo departamento de la avenida,
iluminado a partir de las 6 de la tarde, escuchando canciones de Jose jose, leo dan...
encontrarnos en un espacio para nosotros....Pero quien serìa él,
la verdad eso no lo sé, ni creo que importe, lo que interesa es
vivir por ese momento, esperarlo desde el dia anterior, salir huyendo de la casa,
de la oficina para tener una hora, media hora o quince minutos en los que rutinariamente
me saldria de la rutina...
como me he perdido de ser la amante y de tener un amante?
de experimentar esas sensaciones que al principio han de ser como
si te subieras a la montaña rusa, aunque ya con el tiempo
las subidas y bajadas se volverian cotidianas...
hoy me dieron envidia esas parejas
que se acomodaban para recibir un monton de abrazos, besos, risas
y despues a la vida...
sera una manera de salirse de la realidad?
de transportarse a otro espacio, a otro tiempo, a otra dimensiòn?
hoy se me antoja
salirme de mi vida
entrar en la vida de Ana la secretaria
enamorada de su jefe, èste le corresponde,
aunque no lo puede hacer publico, es un secreto a voces, pues mas de uno
ya los ha visto juntos, pero nadie se atreve a descubrirlos
y se ven a escondidas en la glorieta de los insurgentes
alla por las jardineras, donde no pasan los empleados,
Ana se pinta los labios para ir corriendo al encuentro,
él habla a su casa para decir que se quedarà un rato
mas a trabajar, se besan incansables, él mira el reloj
y se ofrece a acompañarla para que tome su transporte...
Ana lo despide con un beso largo, se sube al metro y una
hora mas tarde ya le esta dando de cenar a sus dos hijos,
su marido aun no ha conseguido trabajo y se queja amargamente
de lo que hoy tuvo que caminar y todo para que le dijeran que luego le llamaban,
que los sueldos son una misera, que la gente cree que por unos pesos tva a tener un esclavo...
Ana lo escucha y le contesta con monosilabos,
mientras recoge la cocina, lleva a los niños la pijama, revisa rapidamente sus tareas,
el marido la persigue por toda la casa contandole su travesìa, ella se mete al baño para
disponerse a dormir, él sigue en la puerta hablando, Ana le pierde atenciòn a sus peyoratas
y piensa en su trabajo, en los pendientes, en su jefe y en que mañana serà viernes y tendran un poquito mas de tiempo para ellos, para estar juntos en la avenida de los insurgentes, junto a las jardineras, besandose, abrazandose igual que las otras parejas
... Se mira al espejo y aunque es joven su cuerpo se moldea parecido al de su madre, piensa que tiene que bajar esa lonjita y el vientre, que la semana que entra comenzarà una dieta que segun le dijeron era excelente, se pone las cremas que le compro a su compañera, quien le asegurò que con el uso constante ella volveria a tener el cutis de una quinceañera, observa su cabello y ve que tiene una cana, entonces se la quita y sonrie, solo es una y ya desapareciò....sus piernas son su mayor atractivo son largas , morenas y firmes, no se asoman todavia las venas...frente al espejo se ve las nalgas y se lamenta de haber dejado de hacer ejercicio, de seguro ya tendria un trasero como el de jenifer lopez, pero no tiene tiempo, pues entre el trabajo, la casa. los hijos, ah y su marido que sigue hablando alla afuera...
Ana sale del baño, destiende la cama, se acuesta y le dice a su marido...ya duermete, seguro que mañana te va a ir mejor que hoy...
emilioeisabel dijo
me encanta esta brevedad
21 Febrero 2010 | 03:46 AM